El pequeño Juan, como niño que era, tenía derecho a elegir el caballo en el que quería montar para volar sobre el mar azul. También tenía derecho  – y así lo ejerció – a elegir si con él quería volar a través de los cielos azules, trotar por campos verdes, o surcar los anchos mares.
Y tuvo derecho también a que le dejaran ser niño hasta que él eligiera dejar de serlo.
¿Te he dicho que Juan cumple mañana 10 años otra vez? Hacía al menos treinta años que no volvía a cumplirlos. Ese es su regalo mañana… Así se lo ha pedido a los demás. ¡Bien por Juan!

 

Imagen de Caras Ionut