Fomentar el juego de nuestros hijos y participar en él son dos de nuestras prioridades, como padres y como creadores de ChinPum. Y es que creemos en una educación donde el juego y el aprendizaje van de la mano y donde los más pequeños son autónomos y libres para crear sus propias aventuras. Todos nuestros juguetes de madera sostenible están pensados y diseñados para desarrollar estas capacidades en los más pequeños. Nuestro objetivo es que disfruten con los juguetes, pero sobre todo que sean capaces de inventar y vivir todas las aventuras que quieran con ellos.

Somos grandes defensores del llamado juego simbólico, aquella actividad en la que los niños imaginan, fantasean, representan o proyectan alguna historia. Jugar a médicos o a ir al supermercado o a papás y mamás son posiblemente los más conocidos. En este tipo de juegos los más pequeños adoptan roles que ven de forma habitual en su vida cotidiana y crean sus propias historias alrededor de esa actividad.

Este tipo de juego empieza a practicarse a partir de los dos años, junto a los padres. Con el paso del tiempo se va haciendo más complejo ya que los niños comienzan a crear sus propios roles o normas, convierten sus habitaciones en improvisados supermercados o salones de té y también incorporan a otros niños con los que prefieren jugar.

El desarrollo de la imaginación y la autonomía son posiblemente dos de los beneficios más destacados que el juego simbólico tiene sobre nuestros hijos. Pero existen más. Con este tipo de actividad aprenden a socializar con otros niños, a compartir, a escuchar ya que a menudo ellos mismos crean sus propias reglas, a trabajar juntos para conseguir un objetivo común, hacen crecer su vocabulario… Se trata de una herramienta pedagógica y educativa muy potente, que debemos fomentar para que mañana sean adultos más empáticos y más imaginativos en su día a día.

Es por todo esto que en ChinPum hacemos juguetes de madera que fomentan el juego simbólico. Son juguetes de formas y líneas simples que les ayudan a desarrollar todas y cada una de estas capacidades y, sobre todo, a jugar y vivir sus propias aventuras. Cámaras de fotos que les convierten en improvisados reporteros,  o barquitos de madera con los que surcar los 7 mares y derribar a todos los piratas… Porque nunca debemos olvidar que son niños y que su principal preocupación es jugar; y nuestra voluntad es ponérselo fácil para que lo hagan, se diviertan y crezcan en cada nueva aventura.