El 6 de abril se celebra el Día Internacional del Deporte, una jornada para reivindicar una vida más saludable y activa. Como adultos sabemos de la importancia de hacer una actividad física de forma regular para nuestro bienestar físico y emocional, pero ¿y los niños? ¿Cuándo deben empezar a practicar ejercicio? ¿Existe alguna edad recomendada?

Aunque encontramos estudios que recomiendan que un niño debe empezar a practicar deporte con 6 o 7 años, lo cierto es que desde bien pequeños debemos educarles en esta dirección. Especialmente, si lo que queremos es crear un hábito de vida saludable que les acompañe en su edad adulta. Seguro que habréis visto –o quizás lo habéis probado con vuestros hijos– a padres y recién nacidos que van juntos a natación. Esta es una buena forma de pasar tiempo con ellos y de educarles desde muy pequeños en esta necesidad de tener una vida más saludable.

También cuando son bebés debemos motivarles para que muevan piernas y brazos con el uso de estímulos externos o el juego. Es precisamente con esta idea que en ChinPum hicimos nuestro gimnasio para bebés para que ya desde la cuna empezaran a moverse y a desarrollar capacidades y habilidades motoras, de percepción y de comprensión.

En el momento en que empiezan a caminar, la práctica de ejercicio es más sencilla ya que desarrollan habilidades como la fuerza, la velocidad, la flexibilidad y la resistencia. Debemos ser muy conscientes de cuáles son sus puntos fuertes antes de apuntarles a alguna actividad y evitar así generar frustraciones en ellos, especialmente cuando son más mayores. Por eso, siempre debemos escuchar atentamente todas sus apreciaciones y peticiones respecto a este tema para conseguir nuestro propósito: crear un hábito saludable en nuestro hijos.

Evidentemente, predicar con el ejemplo también es clave. Es importante que ellos mismos vean que nosotros también practicamos ejercicio de forma habitual y que entiendan que es una manera divertida de cuidarnos y sentirnos mejor. Se acabó el buscar excusas cuando llegamos tarde del trabajo y el sofá nos llama como si cobrara vida para que nos sentemos en él. Hay que vencer la pereza y salir a correr, nadar o coger la bicicleta. Por vosotros, pero también por ellos.

En definitiva, promover el deporte entre nuestros hijos y convertir su práctica en un hábito saludable es uno de los mejores regalos que podemos hacerles para su edad adulta. Además, puede ser una buena motivación para nosotros también. ¿Qué os parece si el próximo jueves, aprovechando el Día Internacional del Deporte, nos ponemos manos a la obra y empezamos a fomentar estos valores? ¿Quién se apunta?